El Belén de los pacientes del Hospital Provincial PDF Imprimir E-mail
Viernes, 23 de Diciembre de 2016 11:23

Desde hace veinte años, Ángeles Gutiérrez, auxiliar de enfermería de la planta de Cuidados Paliativos del Chop monta el nacimiento del hall del centro hospitalario. Un Belén en el que más de un centenar de figuras recuerdan a pacientes fallecidos y han sido donadas por sus familias.

Para algunas personas, la Navidad es una fiesta difícil de sobrellevar por las ausencias de sus seres queridos. Pero en Pontevedra, a muchas familias les reconforta visitar el Belén de los pacientes del Chop que desde hace veinte años prepara Ángeles Gutiérrez, porque en sus más de cien figuritas está presente el recuerdo de aquellos a quienes añoran. Esta auxiliar de enfermería, con cuarenta años de trayectoria profesional, ha preparado a lo largo del último mes con todo detalle y con ayuda de su marido, celador también en el Chop, este espectacular Nacimiento que se sitúa a las puertas del Hospital Provincial de Pontevedra. Algo que repite con mimo desde que en 1996 quiso animar la Navidad a un paciente que tenía que pasar las fiestas en el hospital y al que le encantaba la tradición de montar el Belén en su casa. Aquel primer Nacimiento, en el que el paciente donó los Reyes Magos, lo ubicó en la planta de Urología, en la que trabajaba por entonces, y las pequeñas cajas de cartón del suero que pintó y arregló para representar las casas de Belén todavía perduran en el de hoy.

Explica que poco a poco "se fue corriendo la voz" y empezó la donación de figuras por parte de pacientes y familias. Ángeles, que trabaja desde el 2008 en la Unidad de Cuidados Paliativos del Provincial, subraya que, ahora mismo, superan de largo el centenar, y cada una lleva un nombre y la historia de una persona fallecida, que ella recuerda a la perfección. Incluso en ocasiones están representadas sus aficiones, como es el caso de un paciente al que le gustaba la pesca, otro que está trabajando la tierra o el niño con un aro que representa a Agapito Pazos, fallecido hace unos años y que vivió durante 80 años en el hospital, a cuyas puertas lo habían abandonado cuando sólo tenía tres con una discapacidad. Ángeles tiene también a muchos familiares, entre ellos a su hermana, que en su día donó el pesebre. "Hay Nochebuenas, en las que me toca trabajar -cuenta- que nos juntamos y venimos a cantar villancicos, con poco ruido".

"Aquí hay mucha historia dentro -dice-. Y muchos sentimientos. Muchos pacientes vienen a verlo mientras están aquí y se ofrecen a ayudarme, y hay gente que incluso entra de fuera para ver cómo lo monto". Esta auxiliar de enfermería destaca que, para ella, "lo más importante y gratificante es la satisfacción que me da ver a esas personas que les reconforta ver el Belén, que es algo tan entrañable y tan de toda la vida, pero que ellos identifican con su paz y su serenidad". "A las familias las gratifica muchísimo venir todas las navidades y buscar la figurita. Vienen y se sienten a gusto. Incluso hay el caso de una familia de México que cambió sus habituales visitas del verano a las de las Navidades para poder estar aquí. Yo creo que la Navidad siempre es un reencuentro con algo, sea pasado, presente o futuro".

Este año el Belén tiene un significativo cambio. Hasta ahora, el castillo de Herodes figuraba silueteado, pero Ángeles y su marido han reproducido con poliuretano el Herodión, el castillo más próximo a Jerusalén del que se descubrieron las ruinas hace años. "Me mandaron los planos y lo reprodujimos; es el que está más cerca de donde nació Jesús", indica. Como muchas de las casitas y rincones, el castillo tiene luz interior y al Nacimiento se incorporó un sistema de motor para que nunca se pare la corriente de agua de la cascada.

Lamentablemente, la instalación no se ha librado a lo largo de estos años de continuos robos, algo que causa un profundo disgusto a la autora y a los familiares. Incluso en una ocasión alguien se subió para coger una figura y el montaje casi se viene abajo.

Paradojas de la vida, Ángeles, que lleva lo de velar por los demás en su propio nombre, empezó a trabajar hace cuarenta años en la planta de Ginecología, "en la que llegan los niños a este mundo", y ahora lo hace en Cuidados Paliativos, "en la que se van". Peo ella ha conseguido que la huella de sus pacientes esté siempre presente.


Última actualización el Viernes, 23 de Diciembre de 2016 12:42